De las varices al edema persistente
El signo más evidente de esta condición son las varices, venas dilatadas que indican una presión venosa elevada. Con el tiempo, esta presión provoca la salida de líquido a los tejidos, generando un edema en piernas que se acentúa al final del día. Es vital diferenciar este aumento de volumen de otras patologías como el linfedema o posibles malformaciones vasculares, ya que el origen del retorno venoso fallido requiere un manejo específico para evitar la fatiga muscular y el dolor por mala circulación.